Cuando se evoca los orígenes del cine, los nombres de los
hermanos Lumière o Georges Méliès son los primeros que nos vienen a la cabeza.
Es cierto que fueron ellos los que iniciaron el camino de la industria cinematográfica,
pero en aquellos mismos años existió una mujer que convirtió los rudimentos del
cine en lo que terminaría siendo, una auténtica fábrica de ilusiones y un
negocio de lo más lucrativo. Alice Guy fue la primera mujer en utilizar el cine
para contar historias de todos los géneros. A pesar de tener a sus espaldas
centenares de títulos, incluida la primera superproducción de la historia, su
nombre cayó durante décadas en el olvido.
Alice Ida Antoinette Guy nació el 1 de julio de 1873 en
Saint-Mandé, cerca de París. Era la quinta hija de un editor de origen chileno,
Emile Guy, y su esposa Mariette. Esta había viajado a su Francia natal para dar
a luz a Alice, mientras su marido continuaba amasando una importante fortuna en
el sector editorial. Poco tiempo después viajaron a Chile, pero para una
estancia breve. Los negocios del señor Guy empezaron a fallar y, tras su
muerte, la familia se instaló definitivamente en París donde su madre tuvo que
ponerse a trabajar para sacar a su amplia prole adelante.


